• La curación de la hija de Jairo

    La perícopa 155 relata la resurrección de la hija de Jairo por el Mesías Jesús en Cafarnaún (feb.-marzo del 32). Jairo, jefe de la sinagoga, se postra ante Jesús para implorar la curación de su hija moribunda. A pesar del retraso causado por la curación de una mujer con flujo de sangre, Jesús se dirige a la casa, pronuncia «Talitha cumi» y resucita a la joven. Este milagro da testimonio de su autoridad sobre la muerte y llama a la fe incluso en las situaciones desesperadas.

    Marcos 5.21-43 (Reina-Valera 1909) :
    Y pasando otra vez Jesús en un barco á la otra parte, se juntó á él gran compañía; y estaba junto á la mar.Y vino uno de los príncipes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vió, se postró á sus pies,Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: ven y pondrás las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.Y fué con él, y le seguía gran compañía, y le apretaban.Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,Como oyó hablar de Jesús, llegó por detrás entre la compañía, y tocó su vestido.Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva.Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.Y luego Jesús, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?Y él miraba alrededor para ver á la que había hecho esto.Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.Hablando aún él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta; ¿para qué fatigas más al Maestro?Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente.Y no permitió que alguno viniese tras él sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemían mucho.Y entrando, les dice: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no es muerta, mas duerme.Y hacían burla de él: mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la muchacha, y á los que estaban con él, y entra donde la muchacha estaba.Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á ti digo, levántate.Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque tenía doce años. Y se espantaron de grande espanto.Mas él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.
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